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PALABRAS
01/12/2013

Zonas de Reserva Campesina

Con la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, y con las negociaciones de paz entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno Nacional, la discusión sobre las zonas de reserva campesina, ZRC, tomó un nuevo impulso y se mantiene actual. 

En un país como Colombia, en el que el conflicto armado ha generado el despojo de al menos 5,5 millones de hectáreas según estudios académicos citados por la revista Semana en su edición del 29 de septiembre de 2010, la opción de las ZRC se considera viable, más aún cuando el programa de restitución de tierras que acompaña la mencionada Ley suma, a noviembre de 2013, 39 líderes reclamantes de tierras asesinados.

En esta discusión el contexto histórico es clave, tal y como lo resaltara en el primer semestre de 2013 el entonces ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo: estas zonas, si bien son una figura útil cuando de restitución de tierras se trata, no fueron creadas por el gobierno actual. 

Las ZRC quedaron consagradas en la Ley 160 de 1994 y reglamentadas a través del Decreto 1777 de 1996, del Acuerdo 024 de 1996 y Acuerdos de la Junta Directiva del Incora. Como explica el Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativos (ILSA), esta es una “figura preferencial para fomentar la pequeña propiedad rural, regular la ocupación y aprovechamiento de las tierras baldías de la Nación –de la mano de la titulación a campesinos de escasos recursos–, en el marco de la conservación ambiental y de los recursos naturales y el ordenamiento territorial”.  

Como indica la Corporación Nuevo Arcoiris, hay que cuidarse del “desconocimiento sobre el espíritu original que persiguen las ZRC, e incluso el no considerar que ya existen en Colombia seis de estas áreas geográficas que en su mayoría han tenido experiencias positivas”, para prevenir el rechazo que a veces provoca la figura.